sábado, 10 de septiembre de 2016

Entrecortado:

Un día como hoy, escribía mientras soñaba. No lo sé, con la vida que no tengo, y que jamás creo que voy a tener. Con la estrella inalcanzable que concreta el amor, las letras que componen mi eterno poema errante de desamor. Soy una mentira que vive, que camina, que tiene sueños mientras escribe, mientras que las letras me consumen una por una. Mientras las miserables noches de lágrimas me matan, cada tanto, me consume poco a poco, día a día, solo espero ser espectador en un rutinario mundo de porquería que me persigue y me atrapa. 
Repentinamente me encuentro a ciegas, flotando entre una avenida y la nada, en el aire seco y vacío de las calles de alguna ciudad, o tal vez, en una esquina de algún universo soñando, con atrapar el tiempo entre telarañas, desarmo las paredes para escribir, solo en la nada, cuando lloro, cuando muero, cuando revivo entre las llamas, solo para levantarme y revivir más y más del cotidiano dolor. 
Quería dedicar un poema, una balada, una odisea al amor. Pero me aún me desconoce, aunque sé muy bien lo que significan las heridas de su dolor. Tan solo abro un libro, y sueño, despierto, desvelado de la realidad, día a día; noche tras noche, ciego, puedo atravesar toda realidad.
El mundo tiende trampas, para que caigamos y vivimos ciegos, atados a la realidad. Estamos, solos, pero estamos juntos. No seas otra victima más de tu triste mundo. No te dejes morir cada tanto, un poco cada día, no duermas sin sueños, nunca despiertes sin soñar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario